lunes, mayo 29, 2006

Bondi: Ideales de jóven argentino

Sigo sosteniendo que viajar en colectivo es un placer del que no mucha gente goza. Yo soy uno de los que sí. Pero ojo, hay que saber aprovechar esos viajes. No es para cualquiera. Todos los sentidos alerta, ya que ruidos, olores, imágenes, texturas... incluso hasta el famoso sexto sentido tiene que estar preparado para todo. Hace unos pocos días nomás, subo, radiecito en mano, auriculares bien puestos y... a viajarrrr !!!. Caigo parado justo frente a un veinteañero que parecía tener sus convicciones y elecciones de vida bien claras, me di cuenta enseguida. Enarbolaba una bandera muy orgulloso... peeeeero (siempre tengo un pero), algo me decía que no todo estaba bien. Y empiezo a radiografiarlo... lo pispeo, lo relojeo, lo analizo. De arriba a abajo, de un lado al otro. Pelito corto, flequillo Stone, una suerte de barba rebelde... hasta ahí, todo "normal". Sigo buscando que es lo que no estaba bien, que era lo que no funcionaba. Zapatillas marca Reebok, un bolsito tipo de cartero con un enorme logo de Nike (naik, naiki, niké, nai... pronunciación a debatir en otro momento), una elegante campera Adidas, con el logo bordado... y ahí estaba. Eso era lo que no funcionaba... La bandera, o mejor dicho el PIN que enarbolaba el muchacho con sus convicciones claras, con sus ideales, con su rebeldía... Al lado del loguito bordado y prolijo de Adidas... un pin del Che Guevara !!!!
De la juventud siempre depende el futuro de todos, dicen, pero así no, eh !. Tengan sus ideales, sean cuales sean, pero investiguen, lean, mantenganlos... sino... estamos en el horrrrrrrrno !!!

martes, mayo 23, 2006

Me contaron: El Carlitos

Esta es buenisima, no solo porque es breve, sino porque conozco gente a la que le pasó. Dicen que Carlitos era, a simple vista, un pedacito de papel con forma humana que bailaba bajo las órdenes de un perverso personaje que jugaba con las leyes de la física en subtes y peatonales del microcentro porteño. Carlitos parecía moverse y bailar sin precisar de otra intervención humana más que los comandos orales del mágico vendedor. Era un pedacito de papel, solo eso ¿se entiende?, sin pilas, cables, nada que lo sujetara ni moviera. Como diría cierto personaje de la tele "es magique!!!". Los que cayeron en la tentación de "sorprender a amigos y familiares y ser el centro en reuniones jocosas", dicen que el vendedor lo promocionaba como “un truco muy simple”, pero con el tiempo se terminaron dando cuenta de que Carlitos realmente era un ser magico que bailaba bajo el conjuro de aquel mago. Se que mucha gente se sentirá identificada e incluso damnificada y hasta estafada, pero lo cierto es que "Carlitos" no era el muñeco magico, ni mucho menos aquel hábil vendedor...

lunes, mayo 22, 2006

Bondi: Adicción al telefonito.

Más de una vez vi cosas rarísimas en mis viajes diarios en colectivo. Y no se si catalogar esta historia como "una más" dentro del rubro "historias de bondi" o dentro de "estupidez humana". Bueno, que cada uno que la lea, la ubique donde más le apetezca.
Lo cierto es que me llama mucho la atención la adicción que provoca el celular, movil, movi, telefonito, handy, celu o como lo quieran llamar. Y ojo, sin discriminar sexo, raza, target, edad, cultura, color u olor. Cabe aclarar que soy una persona que tiene ese aparatejo por una cuestión de comodidad nomás, raramente llamo a alguien, quizás algún mensajito... y hasta puedo decir que me incomoda un poco que me llamen cuando viajo o estoy rodeado de mucha gente.
El punto es que la otra vez, viajando en colectivo, parado, como cada vuelta del trabajo, un muchacho sentado delante mio, en el asiento "de 1", llama mi atención al verlo que movía compulsivamente su teléfono como diciendo "por favorrrrrr... que alguien mire mi teléfono nuevo !!!". Y como no lo iba a mirar yo, si tenía que escribir acá. El muchacho giraba su handy (un lindo Nextel plateado, por cierto) sobre su mano, se lo apoyaba en el mentón como si fuese una modernisima afeitadora, lo pasaba a la otra mano, se hacía el que escuchaba, se lo apoyaba en la boca de nuevo. Y ante la desesperación de querer recibir un llamado y nadie lo llamaba, así como "sin querer", presionó el botón del costadito y... "priiiiip"
"Si, decime"
"No, nada, no te quería llamar a vos" (en realidad no querías llamar a nadie !!!)
"Ah, ok, todo bien"
"Todo bien?", preguntó el muchacho con voz de "ya que estamos, te pregunto algo"
"Se... ¿donde estas?"
"En el bondi, volviendo a casa"
"Bueno, chau, nos vemos mañana". Y le cortan el llamado, la cara, etc.
El muchacho se quedó con cara de satisfacción, cara de niño cuando viene a Papá Noél, con cara de "lo logré", de "vieron? funciona" o lo que es peor, cara de "vieron?, me llaman !!".
Este es uno de los tantos casos de adicción al telefonito que vi y me impresionó.
Y aprovechando este espacio, comento también que leí en un foro el relato de alguien que escribió: "el otro día venia en el colectivo haciendome la que hablaba por el celu porque era nuevo. justo sonó porque me llamaban de verdad, y quedé como una taradaaaaa !!!"
Si... quedaste como una tarada, vos y todos los que no pueden dejar de hacerse ver como se "comunican" con esos aparatitos del demonio.
¿Qué es lo que provoca semejante adicción celular? ¿Qué polvo raro emanará el celu para que quien abra la tapita reaccione de esa manera?
¡¡¡Extraño los cospelessss !!!. Hasta la próxima.

viernes, mayo 19, 2006

Me contaron: El Chicle

Una vuelta, un primo de mi viejo, uno de esos tipos que siempre fue viejo, que es viejo desde que lo conocí, de esos tipos que uno no se lo puede imaginar de niño, y si se lo imagina, lo piensa con cuerpo y ropa de niño, pero cabezón y con cara de grande, de viejo... Bueno, este primo, cuando yo era pequeño, me vio comiendo chicle y me dijo: "vo sabé con que essstá hecho el chicle?". Ante mi negativa, la respuesta fue "con güeso e´perro". Con un poco de incredulidad infantil y un poco de asco, levanté los hombros tirandole un "que me importa"... y seguí mascando. Una anecdota que queda en el inconsciente, pero que poco importa, que no hace a nuestra vida ni a nuestro futuro. De hecho dejé de comer chicle pero no por un trauma que eso me haya generado, sino por interés propio, por preservar mi salud dental nomás. Peeeeeeeeero... Un buen día, de vacaciones con un amigo y sus padres (historia vacacional que no viene al caso) fuimos a hacer un "tour" a un frigorífico abandonado pero, parecía ser, con algo de historia interesante (el motivo de este tour tampoco viene al caso). Una vez ahí, escuchamos la historia del pueblo, de los ingleses dueños del frigorífico, de la energía y... de las vacas. El guía contaba con esmero, como si alguien estuviese realmente interesado en sus historias mezcladas con cuentos, que y como hacían con las vacas. En una parte de la historia, quizás la más interesante, por lo menos para mi, contó que "de la vaca no desperdiciaban nada, pero nada, eh!... con el cuero, blablabla... con la carne... blablabla... con la leche... con la sangre... con las visceras... y lo mas interesante es que aprovechaban hasta las pezuñas de la vaca... ¿sabén que hacían con las pezuñas? se las vendían a una empresa que, con eso, hacían la goma de los chicles !!!". Entre reirme y llorar, vi como a la manera que uno retrocede un video viendo la imagen, volvía mi vida 30 años hacia atras en 5 segundos y como una leyenda urbana, con un simple cambio de animales, me hizo acordar a aquella frase de un primo de mi viejo, uno de esos tipos que siempre fue viejo...

jueves, mayo 18, 2006

Me contaron: Cábalas vs Mundial

Como dice un comercial de cerveza: Ir y venir, principio y fin... con ustedes "el Mundial". El que se sienta en el mismo sillón, el que se pone la misma camiseta de los ultimos 4 mundiales, el que lo ve con la misma gente, el que lo escucha en la misma radio, el que usa el mismo gorro, el mismo calzón, el mismo corpiño, que el "santo pilato", que la sal, que el mate, que el Clemente arriba de la tele... y podemos estar horas enumerando cábalas. Pero... ¿¿cómo seguir con cábalas que desde el 86 no funcionan !!!???. Las cábalas son como las brujas, no existen, pero que las hay, las hay. Todos tenemos una cabalita por ahí. Ahora bien, ¿cómo usar una cábala con algo que no depende de nosotros?. Digo, yo puedo tener cábalas para reuniones de negocios... Misma corbata, mismo pañuelo, mismo calzoncillo... O para jugar al futbol si gané... mismo equipo, misma camiseta, mismas medias, mismo lado de la cancha... Y si funciona, seguimos. ¿Pero en un Mundial? Si los partidos se juegan a distinta hora, ¿cómo verlo en el mismo lugar?, si un partido es a las 4 de la tarde y lo vemos en el bar con amigos y el otro es un miércoles a las 10 de la mañana y nos vemos obligados a estar frente a la tv en el laburo... ¿Puedo faltar y verlo en el bar?, si, pero... ¿todos mis amigos podrán ir al bar?. Perdió... y claro !!! no vino Cacho, se cortó la cábala !!!. Yo en el 86 era soltero !!! ¿Qué hago? ¿Me separo?. Yo vivía en otra casa... ¿voy y le digo a los nuevos dueños "oiga, me deja sentar en este rincón que es donde vi todos los partidos del 86? porque desde que me mudé no salimos mas campeones, no salimos...".Como dije antes, no depende de nuestras cábalas, así que, ojalá Abondanzieri use los mismos guantes, Tevez los mismos botines, Cruz la misma cortadora de césped... y bueno, por las dudas ¡¡¡ que nadie se siente en mi sillóoooonnn !!!.

miércoles, mayo 17, 2006

Bondi: Es más fácil pedir perdon que pedir permiso

Es en uno de los lugares donde más afirmo día a día esa frase. A veces me da la sensación de que la gente dice "viajamos como ganado", pero cada uno a la vez trata al resto como tal. Cada uno cree que viaja solo, pero parecen olvidar que si bien los bondis lucen el cartelito de "capacidad: 24 pasajeros sentados", yo calculo que deben viajar unos 50 más parados. Cada uno con su celular, la cartera de la dama, la mochila del caballero, el colectivo lleno, y siguen subiendo... y todos empujan, no sabemos para donde, pero empujan al fin. Y hablo en 3º persona porque entre tantas virtudes que tengo dentro de este medio de transporte es poder llegar de la puerta de adelante a la puerta de atrás, colectivo repleto mediante, con solo repetir 3 veces a medida que voy avanzando: "permiso por favor". Pero el resto de la gente parece elegir la opcion de embestir con la cabeza, y caminar hasta llegar al objetivo que es la puerta de atras, o el asiento que se vacía, y solo recien cuando se produce la colisión donde quedan por lo menos dos trabados sin poder moverse y la victima mirando al victimario con cara de culo, este último dice: "perdón". Dejo constancia de que más de una vez provoqué el choque haciendo las veces de victima, no dejando pasar a quien veo que viene desde adelante empujando con todas sus ganas. ¿Alguna vez probaron enganchar adrede a quien pasa empujando? ¿Trabar carteras, mochilas, bolsitos muy disimuladamente?. Lo recomiendo, se siente muy satisfactorio. Aunque parezca una locura, les cuento que es mucho más fácil y más grato... pedir permiso.

martes, mayo 16, 2006

Bienvenidos al tren


... o al bondi y sus historias... o mis historias.
Este blog surgió un poco de querer contar lo que uno vive cada vez que sube a un colectivo, o bus, o bondi. También de la casi necesidad de contar y compartir esas leyendas urbanas que uno escucha y que comienzan con un "me contaron que..." o "una vuelta escuché que...". Estas historias que carecen de respaldo verídico no por eso serán menos interesantes. Historias nunca comprobadas pero cada vez más agrandadas y distorsionadas. Esas historias que uno no cree pero siempre se encarga de "pasar" para no cortar la cadena. No así como mis historias de bondi, que son historias en las que cada uno verá reflejado su propia vivencia cada vez que sube o subió a alguno de estas máquinas que fueron inventadas con el único fin de transportar gente... y miren en que termina todo.
Disfruten ...